Pérdida de memoria que afecta a la capacidad laboral. Dificultad para llevar a cabo tareas familiares. Problemas con el lenguaje. Desorientación en tiempo y lugar. Juicio pobre o disminuído. Problemas con el pensamiento abstracto. Cosas colocadas en lugares erróneos. Cambios en el humor o en el comportamiento. Cambios en la personalidad. Pérdida de iniciativa.