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Información sobre Alzheimer |
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La demencia de Alzheimer es una enfermedad crónica debilitante del cerebro. Su síntoma primario es una progresiva pérdida de la memoria aunque dificultades con el lenguaje, la orientación y el control emocional son también comunes. El deterioro progresivo continúa por cinco, ocho y hasta veinte años. En algún momento de la evolución una persona con Alzheimer requerirá cuidado y asistencia personalizada durante las veinticuatro horas para actividades de la vida diaria tales como alimentarse, barrer o su aseo personal. Dado que el impacto sobre el paciente es tan grande, afecta profundamente a la familia y a los cuidadores.
El número de afectados en nuestro país y en el mundo aumenta a medida que lo hace la mayor expectativa de vida de la población. Esto surge del mayor y mejor control de las enfermedades mortales y del hecho que si se viven más años, se tienen mayores probabilidades de adquirir las enfermedades propias de la vejez.
La edad es claramente el mayor factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer. Mientras que sólo el 5% de los mayores de 65 años tienen la enfermedad, casi la mitad de los mayores de 85 años también la tienen. La genética parece jugar algún tipo de papel importante. El curso de la enfermedad varía tremendamente, es siempre progresivo y es la cuarta causa principal de muerte en adultos.
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¿CÚALES SON LOS SÍNTOMAS?
Usualmente comienzan con pérdida de memoria, especialmente la de eventos recientes. Por ejemplo, la persona repite historias en la misma conversación. En estadios iniciales, el paciente con Alzheimer no puede aprender nueva información. La sintomatología puede incluir el guardar objetos en lugares equivocados o comenzar a perderse en lugares o ambientes familiares. Cuando la enfermedad progresa, la persona con Alzheimer se vuelve crecientemente confusa y desorientada. Algunos no pueden encontrar palabras en las conversaciones y se cubren usando frases automáticas o frases hechas. Cambios en la personalidad y la conducta como agitación, depresión y paranoia son usuales. El raciocinio, el acertado juicio y el sentido común se afectan progresivamente.
Pueden olvidarse como efectuar tareas tan simples como peinarse o cepillarse los dientes. A menudo pierden la habilidad de reconocer caras y objetos. Aún la memoria bien consolidada como los nombres de los hijos, se borra del archivo de recuerdos. Cambios en la personalidad son comunes, desde una pasividad progresiva y alarmante hasta una marcada agitación. Casi la mitad de los pacientes tienen idea paranoides como que sus cuidadores o familiares son impostores o que su hogar no es su real hogar.
Un 20-30% de los pacientes desarrollan temblor o enlentecimiento de sus movimientos. Convulsiones sólo ocurren en el 10-20% de los enfermos, habitualmente en la etapa tardía de la evolución de la enfermedad.
Desafortunadamente muchas personas (tanto pacientes como sus familiares) no reconocen estos síntomas como anormales, al menos en estadíos iniciales. Ellos pueden asumir equivocadamente que tal conducta es una parte normal del proceso de envejecimiento, y no lo es. Los síntomas pueden desarrollarse gradualmente y avanzar sin ser notables por un tiempo. Muchas personas no actúan aunque saben que algo está mal.
Es importante la consulta al médico cuando Ud. reconozca o sospeche síntomas del Alzheimer. Sólo un médico puede diagnosticar apropiadamente el deterioro intelectual de una persona, el cual puede ser una forma tratable de demencia. Surge entonces el concepto de la existencia de demencias tratables, ya que no todos los deterioros cognitivos son Alzheimer.
Aún si el diagnóstico es enfermedad de Alzheimer, nuevos tratamientos farmacológicos y no farmacológicos están disponibles para los pacientes así como también asistencia y apoyo para familiares y cuidadores. |
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¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER?
No existe un análisis simple para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer. El diagnóstico de certeza sólo puede ser realizado examinando una muestra de cerebro, usualmente en la autopsia. El cerebro del paciente tendrá, al examen microscópico, acumulación de depósitos de amiloide. Las células cerebrales enfermas presentan también alteraciones degenerativas con presencia de anillos de un material fibrilar. Si bien estos cambios ocurren en el envejecimiento normal, una mayor densidad de estos se encuentra en los pacientes con Alzheimer, lo cual causa una detención o interrupción de las neuronas para comunicarse entre sí.
Cuando se sospecha una enfermedad de Alzheimer es importante hacer una completa evaluación médica y neurológica para tratar de identificar otros trastornos reversibles que posean síntomas que puedan mal interpretarse o confundirse con Alzheimer.
Enfermedades como la depresión, hipotiroidismo, deficiencia de vitamina B12, vasculitis cerebrales, hidrocefalia, trastornos circulatorios cerebrales, entre muchas otras, pueden causar demencia como también el alcohol y algunas medicaciones.
La evaluación detallada y completa, necesaria para descartar estas causas y hacer un probable diagnóstico de enfermedad de Alzheimer, incluye una completa historia clínica que incluya antecedentes personales y familiares, examen clínico y neurológico, investigación del estado mental (funciones cerebrales superiores) y análisis de sangre, orina, electrocardiograma y radiografía de tórax.
El seguimiento en el tiempo de los síntomas del paciente y de su conducta (control evolutivo) ayudará al profesional a comprender mejor la enfermedad. El médico de cabecera o el neurólogo podrán solicitar exámenes adicionales lo que incluye electroencefalograma, tomografía computada de cráneo o resonancia cerebral magnética. |
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¿CUÁL ES LA CAUSA?
La causa de la enfermedad de Alzheimer es actualmente desconocida. Factores genéticos y del envejecimiento parecen jugar un papel importante. Estudios genéticos usualmente no son recomendados. Probablemente una combinación de factores son responsables para la mayoría de las formas clínicas de la enfermedad.
Los pacientes con Alzheimer que tienen al menos otro familiar con la enfermedad, son categorizados como forma “familiares”. “Familiares” no necesariamente significa que es genético; miembros de una familia pueden haber estado expuestos a algo ambiental que causó la enfermedad. Si una persona tiene enfermedad de Alzheimer y ningún otro miembro de su familia está afectado, se trata de una forma “esporádica” de la enfermedad.
Como ya mencionamos muchos casos de enfermedad de Alzheimer ocurren después de los 65 años, pero un pequeño porcentaje de casos se desarrolla en edad inusualmente joven, en la década de los cincuenta, cuarenta o incluso de los treinta. Esta forma de la enfermedad es llamada enfermedad de Alzheimer de debut temprano y afecta del 1 al 10% de todos los casos.
Una variación en el cromosoma 19, llamada APOE-e4, parece ser un factor de riesgo para el Alzheimer. Esta variación genética está presente en el 15% de la población general, pero ocurre en el 50% de aquellos con enfermedad de Alzheimer de debut tardío. Es tres veces más común en los pacientes con Alzheimer que en personas sin la enfermedad. Aunque las personas con este tipo e4 parecen ser más susceptibles a la enfermedad, ellos no necesariamente la desarrollarán. |
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¿CÚALES SON LOS TRATAMIENTOS?
Al momento actual la enfermedad de Alzheimer no tiene cura aunque existen algunos tratamientos farmacológicos y no farmacológicos que ayudan a manejar los síntomas. La rivastigmina, la galantamina, el donepecilo y el memantine son algunas de las drogas aprobadas y usadas para el tratamiento. Se obtienen mejores resultados con ellas en etapas leves a moderadas de la enfermedad. Los resultados terapéuticos varían de un paciente a otro. En algunos casos enlentece el progreso de la enfermedad y facilita el mejor control de los síntomas generales. Su acción la realizan inhibiendo la metabolización de un neurotransmisor cerebral llamado acetilcolina. La acetilcolina se halla en menores cantidades en el paciente con Alzheimer. Existen también muchas drogas aprobadas para los síntomas conductuales y/o trastornos de conducta, lo que incluye drogas para control de la depresión, agitación ansiedad e ideas paranoides. Estrategias específicas para algunos problemas físicos o conductuales puede mejorar la calidad de vida del paciente. Los problemas visuales o auditivos (miopía, catarata o hipoacusia, por ejemplo) deben ser corregidos.
Familiares y amigos pueden ayudar reconociendo que la enfermedad de Alzheimer impacta no sólo en el paciente, sino también en el cuidador primario. Para optimizar el cuidado del paciente con Alzheimer los cuidadores primarios deben cuidarse a sí mismos. Ellos deben ser estimulados a averiguar más sobre la enfermedad, evitar el aislamiento y buscar apoyo de la familia toda, amigos y profesionales.
Mientras no haya manera de prevenir la enfermedad de Alzheimer, los investigadores creen que hay varias cosas que ayudarán a mantener saludable a su cerebro:
 Evite sustancias peligrosas - El abuso de alcohol o drogas daña células cerebrales.
 Desafíese Ud. mismo: lea frecuentemente, mantenga su mente activa y aprenda nuevas habilidades. Este aprendizaje fortalece las conexiones cerebrales y promueve otras nuevas.
 Confíe más en Ud. mismo: si Ud. siente que tiene el control de su vida, su química cerebral mejora. Esperanza a través de la investigación Muchos medicamentos están siendo intensamente estudiados y probados en este momento en distintos centros de investigación en todo el mundo. |
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