Bajo el lema “No hay tiempo que perder”, se conmemora hoy el Día Mundial del Alzheimer, a los 100 años de que el doctor alemán Alois Alzheimer realice la primera descripción de la enfermedad.
El neurólogo Daniel López, director médico del Instituto de la Memoria, dependiente del Grupo de Apoyo al Mal de Alzheimer Tandil, aseguró que es creciente la demanda de tratamiento profesional a la patología en nuestra ciudad.
- ¿Qué nivel de demanda tiene la patología en nuestro medio?
- (Doctor Daniel López) Es ascendente. La gente está empezando a consultar cuando tiene trastornos de memoria, lo cual no significa (por sí sólo) tener Alzheimer, una enfermedad que afecta desde los 60 años de edad, aunque hay casos en los 40y 50. En Tandil vemos un incremento de la demanda porque la gente empieza a conocer más. Sucede lo mismo en el plano internacional, donde hay más Alzheimer porque subió la expectativa de vida a tono con los avances de la medicina.
- ¿Qué otros síntomas se manifiestan además de los trastornos en la memoria?
- Hay que analizar cómo funciona, comparativamente a años anteriores, la inteligencia, el razonamiento, la velocidad mental, capacidad de lenguaje (expresarse bien y entender lo que dicen los demás), cálculo matemático mental, la orientación en cuanto fechas y lugares. Pero la memoria despierta la primera preocupación del paciente, porque lo afecta en su trabajo, en su casa, guarda las cosas en lugares equivocados, se confunde, pierde la cita con el médico, se olvidó de buscar al nieto al colegio, dejo la puerta abierta con la llave del lado de afuera o no encuentra el dinero de la jubilación.
- ¿Hay una edad que ya amerite un control preventivo?
- Hay personas que no van al médico hasta que no se enferman, y eso no está bien. Hay que ir al médico para hacerse controles para que los profesionales podamos hacer medicina preventiva, cuando el cuadro está declarado, hay que salir a apagar el incendio. Por eso el lema “no hay tiempo que perder”. El Alzheimer no tiene cura actualmente, pero sí tiene tratamiento, que cuando antes se inicie postergará el deterioro de la persona.
- ¿El tratamiento incluye medicamentos y ejercicios de tipo didácticos?
- Los medicamentos, que son buenos, tienen un efecto limitado, ya que permiten mejoras limitadas en intensidad y tiempo. Por eso está más jerarquizado el tratamiento no farmacológico, la psicoestimulación: ejercicios mentales, lectura, cálculo matemático, leer el diario, revistas y libros. También veo en Tandil que la gente sale poco de su casa, están encerrados en cuatro paredes, muchas mujeres limpian lo limpio, con un nulo contacto social y con la naturaleza. Recordemos que los estímulos auditivos, visuales, sensoriales, olfatorios, son importantes para mantener el cerebro en acción.
DESENTENDIMIENTO ESTATAL
- ¿El Mal de Alzheimer está incluido en los planes de las obras sociales, como el PAMI?
- Lamentablemente, las obras sociales cubren el 40 por ciento de los medicamentos, consultas y eventuales estudios. Pero no cubren el tratamiento no farmacológico la concurrencia a un centro de día o participar de un taller de memoria. Tampoco el centro de día terapéutico, que a diferencia de un geriátrico, funciona como una escuela de adulto mayores, un lugar activo de estimulación integrado por un equipo interdisciplinario integrado por psicopedagogos, terapistas ocupacionales, musiterapeutas, psicólogos, kinesiólogos. Los pacientes con Alzheimer y demencias son discapacitados. Una ley argentina marca que los pacientes discapacitados deberían tener la cobertura total y completa del 100 por ciento de lo que gasten en todo su tratamiento, la cual no se cumple. Muchas obras sociales miran para otro lado. El Estado (municipal, provincial o nacional) no tiene armada una verdadera atención al Alzheimer. No hay subsidios para las asociaciones sin fines de lucro como G.A.M.A.T.
- ¿Qué marcan las estadísticas en cuanto a los porcentajes de la patología sobre la población de la tercera edad?
- Nuestro país no tiene número serios. A nivel mundial, la mitad de las personas que superan los 80 años tiene Alzheimer. Entro los que superan los 60 años, no alcanza al 20 por ciento. Por otro lado, se trata de una enfermedad que se lleca dos víctimas; el paciente y la familia, en tanto cuidador primario, quien suele padecer depresión, estrés, desgaste, ansiedad, deficiente desarrollo laboral que deriva en limitaciones económicas. Al mismo tiempo, el enfermo de Alzheimer se le alteran las actividades de la vida diaria: vestirse, bañarse manejarse solo por la calle o dentro de su hogar, alimentarse. |