Daniel López, médico neurólogo de nuestra ciudad, está al frente durante esta semana de la campaña de difusión sobre el Alzheimer, patología que cumple cien años desde su primera descripción. El sábado, a las 18, se realizará una charla abierta a toda la comunidad en el Círculo Médico.
En esta entrevista exclusiva con Nueva Era, el profesional se refirió al avance en la difusión del Alzheimer, el tratamiento, y el papel de la familia y los cuidadores primarios.
- ¿Cuál es la actividad que se desarrolla durante esta semana con respecto al Mal de Alzheimer?
- Este año coincidimos con la conmemoración de los 100 años del descubrimiento, o mejor dicho, primera descripción de la patología, hecha en una tesis por el alemán Alois Alzheimer. Todas las Asociaciones de Alzheimer del mundo organizan campañas de difusión durante la jornada, este año el lema mundial es “no hay tiempo que perder” en referencia al diagnóstico precoz. Desde Tandil trabajamos con G.A.M.A.T., que es el Grupo de Apoyo para el Mal de Alzheimer Tandil. G.A.M.A.T. es una asociación civil sin fines de lucro con sede en el Instituto de la Memoria, donde hay profesionales médicos y paramédicos que atienden a paciente con Alzheimer, y otros con cuadros mucho más precoces, como los trastornos de memoria.
- Parece que todo lo relacionado a esta patología se difunde cada vez más.
- Sí, y cada vez se va a hablar más del Alzheimer. Los epidemiólogos, están viendo el aumento de la expectativa de vida de la población, cada vez hay más gente grande, lo que genera mayor cantidad de casos de Alzheimer: al haber más gente grande, hay más chances de enfermarse de patologías propias de la vejez. Antes por desconocimiento se ponía todo en una misma bolsa y se le llamaba “arterosclerosis”, y el Alzheimer no es una patología circulatoria o relacionada con las arterias, es una enfermedad degenerativa, ubicada en el campo de la neurología. El Alzheimer como el Parkinson o la epilepsia son todas enfermedades neurológicas.
- ¿Qué afecta una patología como el Alzheimer?
- Muchos de los pacientes con Alzheimer pueden tener en el transcurso de su evolución, a veces al inicio, pero especialmente al final, trastornos de conducta: puede haber apatía, depresión, particularmente cuando se dan cuenta que no están funcionando bien. Muchas veces consultan con el psiquiatra, y en la mayoría de los casos el paciente empieza a tratarse con el clínico o el psiquiatra.
La enfermedad causa deterioro intelectual: se afectan las funciones mentales superiores, que son el razonamiento, la inteligencia, la capacidad de hablar y decir lo que uno quiere, la idea de comprender lo que se está escuchando, o el cálculo matemático. En general el Alzheimer afecta de los 60 para arriba, aunque hay casos desde 50 o 40 inclusive. Esta es una enfermedad que no es directamente hereditaria en el sentido que un paciente con Alzheimer tenga hijos con Alzheimer y nietos con Alzheimer. Sin embargo hay características genotípicas que guardaría la persona sobre la cual factores ambientales pueden hacer que esa persona desarrolle la patología.
- ¿A que apuntan las campañas de difusión?
- Hay varios temas claves: prevención, tratamiento y familia del cuidador. Con respecto a la prevención, se sabe que cuando llega el paciente con el cuadro florido a un psiquiatra o neurólogo ya se perdió tiempo, porque en general los síntomas empezaron tres o cinco años antes, por eso el lema de este año “no hay tiempo que perder”. Por otra parte, si el especialista tuviera contacto con el paciente en el período pre-Alzheimer, o de déficit cognitivo mínimo, raras veces detectado por un clínico de cabecera ya que los test no son comunes y llevan tiempo de realización, la enfermedad podría tratarse antes y mejor. Se busca entonces llegar al diagnóstico lo más precozmente posible.
- ¿Y el tratamiento?
- Esta es una enfermedad que tiene tratamiento, aunque no tenga curación. Siempre se pensó en la pastillita para la memoria, y está comprobado que en los medicamentos que hoy están en el mercado, que son buenos, igual tienen un efecto limitado, limitado en su potencia, y en su duración. No tienen una duración a través de los años con la misma potencia. Entonces el 50 por ciento del tratamiento es no farmacológico.
- ¿De qué tipo de actividad estamos hablando?
- Tiene que ver con la estimulación intelectual, los talleres de memoria, las sugerencias a los pacientes para que salgan de casa y tengan vida mentalmente activa, que tengan contacto social, que lean, fundamentalmente el diario, libros, revistas, que jueguen a las cartas. Esto con respecto a todos los pacientes, especialmente a los precoces. Hay personas que realizan tareas manuales toda la vida con escaso o nulo contacto con la lectura. Ellos tienen más posibilidades de presentar deterioro intelectual, al igual que los individuos con poca escolaridad. Es un factor de riesgo conocido. También la gimnasia y la vida al aire libre ayuda mucho con el tratamiento.
- ¿Cómo se inician las consultas, especialmente en nuestra ciudad?
- En el consultorio, la consulta por trastornos de memoria es absolutamente frecuente. Se da cada vez más, ya que estas campañas de difusión están aclarando el tema. Es frecuente que el paciente llegue tarde, es normal que los familiares “escondan” al paciente: como no funciona bien mentalmente y socialmente no lo sacan de casa, porque dice cosas que no debe decir, porque está desorientado, o se pierde en la calle. Entonces se lo mantiene encerrado en la casa entre cuatro paredes, y eso agrava la enfermedad. Si además de eso es hipoacúsico o no ve bien, eso también complica más la patología.
“ESTA ENFERMEDAD TIENE DOS VÍCTIMAS”
El doctor Daniel López es contundente a la hora de hablar de la familia del enfermo: “esta es una enfermedad que se lleva dos víctimas, el propio paciente y la familia”. “El cuidador primario es una víctima, que habitualmente es la esposa o la hija de la persona que tiene problemas”, destaca el especialista. “La figura del cuidador en Alzheimer es de sexo femenino de alrededor de 50 años, que carga con toda la responsabilidad, por ser mujer, y porque sus hermanos le delegan la responsabilidad. La carga que tiene el cuidador es mayúscula, y tiene sus propias patologías, con rasgos de angustia, de sobrecarga, ansiedad y estress”. El Instituto de la Memoria comenzará en octubre, a realizar cursos para cuidadores. |